martes, 29 de junio de 2010

Desigualdad educativa en Chile
Jennifer Cartes Flores
Podríamos hablar de igualdad de oportunidades siempre y cuando todos los alumnos tuvieran las mismas posibilidades educativas y ya que no las tienen podemos decir que es evidente la desigualdad educativa que existe en nuestro país y no solo en este sino en el mundo entero, ya que las diferencias sociales y culturales de los alumnos condicionan el progreso educativo.
El informe de la [1]OCDE-CERI (1995) sobre los alumnos con riesgo de fracaso señala siete factores predictivos del bajo nivel escolar que están estrechamente relacionados con la desventaja social: pobreza, pertenencia a una minoría étnica, familias inmigrantes o sin vivienda adecuada, desconocimiento del lenguaje mayoritario, tipo de escuela, lugar geográfico en el que viven y falta de apoyo social. Pero no existe un vínculo estricto entre las desigualdades sociales y las desigualdades educativas ya que también afectan otros factores, como la familia, el funcionamiento del sistema educativo y la propia escuela que pueden incrementar o disminuir estas desigualdades.
Valoraremos la importancia deestos dos aspectos en el proceso educativo: el ambiente de la familia y su compromiso con la escuela tienen una indudable repercusión en el progreso educativo de los alumnos, los recursos familiares, su nivel de estudios, los hábitos de trabajo, la orientación y el apoyo académico, las actividades culturales que se realizan, los libros que se leen, la estimulación para explorar y discutir ideas y acontecimientos y las expectativas sobre el nivel de estudios que pueden alcanzar los hijos, son factores que tienen una influencia muy importante en la educación de los alumnos. Por lo tanto todas estas oportunidades claramente la tienen personas con educación, quienes trabajan y reciben altas remuneraciones y nos volvemos a encontrar con el paradigma de que las clases sociales si influyen, porque una familia con escasa educación, que no trabaje o que simplemente sea una mujer la jefa de hogar, son mucho mas los obstáculos que en el camino se les presentaran para tener acceso a una educación de calidad.
Y en relación al compromiso del los sistemas educativos y los profesores, podemos ver el hecho de que los alumnos de establecimientos privados pagados y también los subvencionados obtienen mejores puntajes en las pruebas de evaluación del rendimiento escolar que los alumnos pertenecientes a colegios municipales, los cuales han sido evidenciados desde el comienzo de las mediciones estandarizadas. Hoy en día es un claro ejemplo de este hecho las estadísticas que arrojo la [2]PSU, admisión 2010, ya que podemos ver que los colegios municipalizados obtuvieron en promedio 457 puntos, en tanto aquellos de colegios subvencionados 489 puntos. En ambos casos, que abarcan más del 90 por ciento de la cobertura escolar, se trata de establecimientos favorecidos con recursos estatales a los cuales asisten los hijos de familias de menores ingresos. A la inversa, en los colegios particulares pagados el promedio en la PSU fue de 607 puntos, el que aumentó desde los 595 puntos obtenidos en el 2009.
En relación a lo anterior debo mencionar que de acuerdo a las últimas encuestas realizadas, los profesores concuerdan en que los establecimientos municipales alcanzan a cubrir una proporción mucho menor de la materia del año, en comparación con los estudiantes de establecimientos particulares, entonces vemos que es aquí donde principalmente comienza esta brecha.
Donde también vemos el fiel reflejo de esta desigualdad educativa es en los resultados del [3]Simce, en donde siempre salen más perjudicados los pobres, sospechosamente siempre les va bien a los ricos, cuando no existe ninguna evidencia científica que diga que los ricos son más inteligentes que los pobres. Mientras más rico, más puntaje; y mientras más pobre, menos puntaje. ¿El Simce es una prueba hecha para los ricos?
La estandarización de las mediciones que se ocupan en Chile persigue fines mercantiles y no tiene nada que ver con los objetivos humanistas e integrales de la enseñanza, ya que al analizar lo que la ética profesional del educador busca, podemos ver que la necesidad de la sólida preparación del docente para impartir clases con calidad, así como un nivel de actualización científico-técnica y pedagógica y un dominio profundo de las características del nivel escolar para el que se prepara a los futuros graduados, lográndose incorporar a los modos de actuación del docente las regularidades de la profesión, donde las actividades que planifiquen y organicen estén dirigidas a modelar, proyectar y resolver problemas que debe enfrentar el futuro egresado en su esfera de actuación, según su perfil, por lo que la responsabilidad del profesor incluye tanto imprimir carácter profesional al proceso de formación como profesionalizar el proceso según el perfil. Entonces claramente esto no se esta dando hoy en día en nuestras salas de clases, sobre todo en las aulas de los colegios municipalizados ya que lo profesores no se esmeran por dar “lo mejor de si”, porque las exigencias y supervisiones son muy bajas, y solo se proyectan a pasar los contenidos mínimos de aprendizaje. Es aquí donde podemos constatar que las desigualdades escolares no se originan en el sistema educativo sino que se agravan en él.
Los datos recogidos apuntan a que sólo programas integrales para luchar contra el abandono escolar pueden conseguir el objetivo de reducir la desigualdad, pero puedo concluir que lo que efectivamente necesitamos es la implementación de nuevas políticas que ataque las desigualdades en todos los frentes: condiciones sociales y laborales, nivel cultural y de estudios, recursos en las escuelas, participación y educación de las familias, programas educativos para evitar el abandono prematuro, fortalecimiento de las escuelas públicas y de los maestros que atienden a los alumnos con mayor riesgo de fracaso escolar.


[1] Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - Centro de Educación y Rehabilitación Integral.
[2] Prueba de Selección Universitaria.
[3] Sistema de Medición de la Calidad de la Educación.
El Déficit Atencional y el Fracaso Escolar
Kiara Arévalo Rodríguez

El déficit atencional es una condición que produce alteraciones en la capacidad de atención y de concentración y se manifiesta en niños/as con inteligencia normal, por lo cual deben asistir a establecimientos de educación regular, no correspondiendo enviarlos a escuelas especiales; puede tener consecuencias en el rendimiento escolar del niño (bajas calificaciones), el desarrollo de la personalidad (baja autoestima, sentimiento de inutilidad y frustración)y el proceso de integración social (dificultad para relacionarse con otros, aislamiento, problemas de disciplina, rechazo social y discriminación), todo ello puede causar el fracaso escolar del menor, definido como la incapacidad de un individuo para alcanzar los objetivos educativos propuestos por un Sistema o Centro Escolar, para un determinado nivel curricular; para que esto no ocurra, se debe modificar el método de enseñanza para el niño con este problema, ayudándolo a satisfacer sus necesidades educativas especiales que presenta, adaptando la metodología del currículum regular a las necesidades y capacidades del niño, realizando una evaluación diferenciada si es necesario, coordinarse con los padres y especialistas, respecto del manejo y tratamiento del niño(a), utilizando técnicas de manejo conductual sugeridas por el o los especialistas tratantes y estimular la aceptación e integración de todos los(as) niños(as) por parte de sus compañeros y demás miembros de la escuela, evitando que sean víctimas de discriminación y/o maltrato.
“Las escuelas regulares deben contar con más recursos para apoyar a los alumnos con déficit atencional para reducir el fracaso escolar”
La escuela es la primera instancia formal donde niños y niñas manifiestan sus potencialidades y también sus dificultades. El desarrollo de estas potencialidades y la forma de evolución de las dificultades, dependerá en medida importante, de lo que la escuela en su conjunto sea capaz de ofrecer.
El impacto que esto puede tener en el desarrollo e historia escolar futura de los niños y niñas con Trastorno de Déficit Atencional es muy alto.
El Educador debe tener en cuenta las habilidades previas y las capacidades, más o menos limitadas, de cada alumno para adecuar el proceso de enseñanza-aprendizaje a las mismas. Ritmos de progreso, contextos explícitos de aprendizaje en los cuales el alumno pueda conocer sin ninguna duda cuál es el comportamiento que se espera de él, información inmediata y concreta sobre su ejecución.
El Déficit Atencional (DA) es una condición biológica que afecta primordialmente a la capacidad del escolar para focalizar eficazmente y mantener la atención un tiempo razonablemente prolongado en la tarea que se le propone. Bien en su modalidad Déficit de Atención con y sin Hiperactividad, afecta gravemente a la capacidad de aprender, constituyendo un factor aptitudinal, de base orgánica, que debe ser tenido en cuenta por los Profesores de Educación Infantil, Primaria y Secundaria.
El Profesor de alumnos con Déficit Atencional necesita disponer de recursos metodológicos e instrumentales para organizar sus aprendizajes de manera específica: con más sesiones explicativas, mayor explicitación de las características estimulares de los contextos de aprendizaje, mayor detalle del comportamiento esperado del alumno y mayor concreción de las consecuencias de cada comportamiento.
No deja de ser llamativo que en países de menor desarrollo económico: México, Perú, Chile, Colombia y Santo Domingo, donde la enseñanza pública no cuenta con recursos suficientes para atender de manera adecuada a los niños con Necesidades Educativas Especiales, sea la iniciativa privada la que ofrece Centros Privados (a las familias que pueden pagarlos) en los que el número de alumnos de este tipo es de 4 ó 6 por cada profesor.

Por otra parte, la generalidad de estudios realizados en muy diversos países con población con DA coincide en confirmar el elevado número de escolares que presentan un Fracaso Escolar generalizado a partir de, al menos, el cuarto curso de Educación Primaria (9-10 años). Solamente la coincidencia de este problema, con una capacidad intelectual sobresaliente (CI > 110) y una serie de apoyos pedagógicos o psicopedagógicos, evita que la correlación entre esta condición biológica y el fracaso escolar sea próxima a 0.99.
Por todas las consideraciones anteriores estimamos de la máxima relevancia y urgencia que las autoridades educativas, por su cuenta o en colaboración con las autoridades sanitarias, desarrollen estudios de prevalencia de este trastorno, calificado como tal por la Organización Mundial de la Salud.
La cuantificación aproximada de los alumnos afectados por este problema, su distribución geográfica en el Estado o Comunidad Autónoma y otras características asociadas al mismo, permitirá diseñar políticas de distribución de recursos profesionales y tecnológicos: Profesores de Apoyo, Cursos de Formación, Programas de Prevención y Tratamiento, que terminen con la situación de fracaso escolar crónico de estos alumnos.
El coste económico que conlleva mantener alumnos en situación de fracaso escolar crónico, que suele derivar en moderados o graves problemas de conducta, justificaría sobradamente la realización de los estudios anteriormente citados; eso sin tener en consideración el coste social y el sanitario que el sufrimiento ocasionado a familias, profesores y los propios sujetos que lo padecen conlleva.
Se podría alegar que la literatura científica actual ya proporciona suficientes datos que hagan innecesarios los estudios propuestos; sin embargo, hasta finales del siglo XX los instrumentos y la metodología con que se han llevado a cabo tales estudios carecían de la validez y fiabilidad suficientes para confiar en tales datos. Esto explica la variabilidad de los datos aportados que informan de una prevalencia estimada dentro de un segmento tan amplio como un 5% a un 16%. Evidentemente, no es posible considerar esto como un “intervalo de confianza”, sino, más bien, todo lo contrario, como un elemento de “desconfianza” y confusión.
Uno de los instrumentos más comúnmente empleados para llevar a cabo estos estudios lo constituyen las Escalas para Padres y Maestros de Keith Conners o instrumentos derivados de las mismas. Sin embargo, cada vez son más las conclusiones a las que llegan investigadores de diversos países (europeos principalmente) de que estas Escalas incrementan indebidamente el número de niños identificados como TDAH, dada la laxitud de sus criterios y la escasa validez de contenido de dichas escalas (construidas mediante análisis factorial exploratorio).
La necesidad y urgencia de llevar a cabo estudios empleando instrumentos de Detección Rápida y de Identificación Fiable, se confirma por razones de diversa índole: económicas, sociales y humanitarias.
Reiteramos el elevado coste que supone el retraso en la identificación de estos niños y el sufrimiento que conlleva para todos: padres, maestros y sujetos. Por otra parte, el fracaso escolar de bastantes de estos alumnos podría evitarse, con lo que la sociedad no perdería la ocasión de contar con profesionales de mayor cualificación que la que consiguen alumnos desmotivados y desencantados con un sistema escolar que los rechaza y solamente parece saber tratarlos con medidas punitivas, encaminadas a alejarlos de los Centros Educativos.
Por otra parte, la preocupación de los Padres afectados por esta condición de sus hijos los va llevando a organizarse en grupos de autoayuda y apoyo: Asociaciones y Fundaciones, a través de las cuales realizan actividades de sensibilización a otros Padres y Educadores, a la vez que constituyen elementos de presión social sobre las distintas autoridades educativas y sanitarias. Por todo el mundo se va creando una amplia red de afectados por esta situación, que solicitan y exigen unas medidas no solamente paliativas, sino auténticamente eficaces para evitar la inadaptación social y el importante deterioro de la salud mental de sus hijos.
Confiamos en que dentro de los próximos años se haya producido un importante cambio en las actitudes de los educadores, quienes dejen de considerar el fracaso escolar como una situación de la que son responsables exclusiva o primordialmente estos alumnos, que no quieren o no les gusta estudiar.
Así, podemos analizar que un sistema educativo y sanitario que disponga de medidas eficaces de detección temprana de los más importantes déficits aptitudinales: inteligencia y atención, unido a un dispositivo educativo que proporcione ayudas psicoeducativas desde los primeros años escolares, seguramente reducirá los porcentajes de fracaso escolar de manera muy significativa.
La calidad de la educación en Chile
Daniela Fuentealba Villar.
Las transformaciones globales del orden internacional y el avance del reordenamiento de las economías mundiales en torno al valor de la tecnología han puesto en el ojo de la mira a los sistemas educativos. En ellos recae la responsabilidad de generar y difundir el conocimiento en la sociedad y por lo tanto, se instituyen en la instancia decisiva que está a la base de la carrera tecnológica (es decir, de las posibilidades económicas futuras de la sociedad).
Esta realidad, que marca la demanda que hoy se hace a la educación, contrasta con otra realidad bastante conocida; hoy, por tal y como están, los sistemas educativos no pueden salir airosos frente a este desafío, por lo que cabe hacerse la pregunta, ¿Existe la calidad en la educación chilena?
Bastantes diagnósticos han demostrado empíricamente los problemas de burocratización de la administración, de rutinización de las prácticas escolares, de obsolescencias de los contenidos curriculares, de ineficiencia de los resultados finales.
La aparición del concepto “calidad de la educación” se produjo históricamente dentro de un contexto específico. Viene de un modelo de calidad de resultados, de calidad de producto final, que nos pone en guardia, sobre todo, del hecho de que bajo estas ideas suelen estar los conceptos de la ideología de eficiencia social que considera al docente poco menos que como un obrero de línea que emplea paquetes instruccionales, cuyos objetivos, actividades y materiales le llegan prefabricados, y en el cual la “calidad” se mide por fenómenos casi aislados, que se recogen en el producto final.
Algunos autores han visto por esto serias implicancias a este concepto: La ideología (curricular) de la eficiencia social (vinculada a la corriente llamada “tecnología educativa” entiende calidad de la educación como eficiencia, y eficiencia como rendimiento escolar. A partir de la instauración de una política educativa de corte neoliberal se buscan justificaciones “académicas” que permitan fundamentar la restricción del ingreso a la educación. Estas justificaciones crean nuevos fetiches pedagógicos que se caracterizan por su debilidad conceptual, tal es el caso de términos como “calidad de la educación”.
Lo que ocurre, creo, es que se ha trabajado con una definición demasiado simplificada y muy parcial de una idea muy abarcante ya que, recortando las posibilidades, se la define restrictivamente, se la transforma en una medición, para lo cual se la inscribe en un marco puntual casi positivista, muchas veces hasta conductista, leyendo sólo conductas específicas.
Por el contrario, a mi entender, el concepto de calidad de la educación está lleno de potencialidades, que me parece interesante explicitar. Es por esto necesario traer a la discusión las ideas de eficacia y eficiencia que están relacionadas con esta cuestión. Estos conceptos han sido tradicionalmente muy resistidos en el campo de la educación en general
Y no sin razones, ya que llegaron a la bibliografía educativa directamente importados de la teoría de la administración basada en el modelo de la eficiencia económica “eficientismo”. Éste da un valor prioritario a los elementos materiales y establecer metodologías como la de costo-efectividad, difícilmente trasladables a los sectores sociales, y por ello al área educativa. Algunos intentos de replanteo en este sentido (como la propuesta del análisis de costo-beneficio) no superaron las limitaciones intrínsecas de estas aproximaciones.
A pesar de compartir estas ideas en lo sustantivo, creo que ha faltado desde el lado de los especialistas en educación una respuesta positiva y superadora que fuera más allá de la mera crítica. Porque mirándonos hacia adentro, no podemos dejar de reconocer que tenemos sistemas de baja calidad y poco eficiente, es decir que logramos poco con los medios que tenemos (aunque obviamente éstos no son muchos).
Sin embargo, para poder reconocerlo abiertamente, como hoy lo hacemos, hemos tenido que llegar a un estado cercano al desastre, porque la inexistencia de evidencias objetivas recogidas sistemáticamente hicieron imposible contrastar objetivos con resultados, es decir, tener una idea realista de los niveles de eficiencia y eficacia de la educación.
Las reuniones de Jontien y Quito ayudan a acotar y enmarcar el problema. Está claro que el dilema de la actualidad es cómo dar mejor educación a toda la población, y en este dilema se expresan los dos problemas que permiten avanzar en esta discusión: por un lado, cómo dar mejor educación; por el otro, cómo hacerlo para todos, es por estos diversos factores que la calidad de la educación se ha visto en los últimos años en evidente fracaso.
Las urgencias que se presentan son abundantes, y es difícil saber por dónde empezar. Estas opciones permiten separar lo fundamental de lo accesorio y construir una esquemática per clara imagen-objetivo de las transformaciones deseadas. De esta manera nos podemos dar cuenta que, aunque muchas veces pensemos, que poseemos una educación de calidad, nos falta aun muchos temas en los cuales estamos decayendo, por lo que no depende tan solo de los profesores quienes son los que imparten los conocimientos, sino también de las políticas de gobierno el mejorar la educación y luchar por que haya una educación con calidad y equidad para cada uno de los niños, niñas y jóvenes que hoy en día están insertos en algún establecimiento particulares, particulares subvencionados y por supuestos los públicos.
Tema: Educación para ciegos.

“Las deficiencias que hay en las escuelas regulares integradas en Chile es un factor que dificulta la educación y el desarrollo de las capacidades de una persona ciega.”

La real academia española define el término ceguera [1]como la total privación de la vista y por el conocimiento propio sabemos que la discapacidad visual trae consigo dificultades en la percepción, sabemos también que la vista es una herramienta educativa demasiado útil y que la ausencia de ella trae como consecuencia la dependencia para toda la vida de recursos especiales para adquirir información. El sujeto que tiene discapacidad es una cualidad del mismo (discapacitado) pero en este caso no beneficioso.

Una investigación realizada acerca del desarrollo cognitivo de un niño ciego hecha por Rosa Rivero[2], explica las posibles causas del retraso de aprendizaje que tiene el niño ciego en comparación con el niño vidente pero, también cómo los niños con estas carencias adquieren el desarrollo cognitivo para desarrollar el lenguaje y pasar por las distintas etapas operacionales piagetanas.
El niño ciego pasa por las mismas etapas del desarrollo por las que pasa un niño vidente pero por poseer ese tipo de discapacidad se le discrimina y se cree que no tiene la capacidad para desenvolverse como una persona normal. Nos deja claro que la modalidad sensorial no influye de manera que no se pueda recibir información y que estos niños no tienen dificultad en su desarrollo verbal, poseen ciertas valencias perceptivas en donde si predominan leves retrasos pero tienen dos maneras de recibir y procesar la información, a través de la manera fonética o táctil; utilizando el sistema Braille.
En nuestro país las personas que padecen algún tipo de discapacidad tienen dos opciones educativas: la educación integrada y la educación especial. Ante estas dos alternativas la elección no siempre está clara para la familia. La discriminación y la falta de valoración en darle una educación de calidad a niños ciegos lleva a que los padres desarrollen un temor al trato de su hijo en un colegio regular donde claramente será un niño diferente, donde muchas veces el profesor recalca su condición diferente y no tiene la capacitación en las estrategias de aprendizaje que debe ocupar en el niño, por lo que se descuida y no logran el desarrollo requerido para vivir en sociedad sino que se tiene ahí estancado. Por lo mismo las escuelas especiales para ciegos cuentan con toda la implementación de ayuda que un niño con estas necesidades requiere, pero ¿hasta qué punto llegaremos con la integración escolar? ¿Las escuelas con integración podrían desarrollar la capacidad intelectual y social plena de los educandos con necesidades especiales?, claramente falta mucho mas para llegar a una integración adecuada, falta apoyo de la educación regular para los niños que tengan algún tipo de discapacidad y sería conveniente que los centros especiales trabajaran en conjunto con los establecimientos regulares y fueran recursos de apoyo. Lamentablemente algunas de las realidades de hoy en día es que colegios incrementan la integración solo por interés al ser beneficiados económicamente por cada niño integrado, dejando que se desarrollen en un espacio por sí mismos, sin ningún tipo de ayuda.
En defensa de la educación especial podemos decir que éstas tienen la capacitación adecuada para atender a niños con discapacidad, a diferencia de escuelas que implementan el proyecto de integración bajo el argumento de ayudar a niños que requieran un tipo de ayuda especial, proyecto que no se logra. Así el niño no desarrolla completamente sus capacidades debido a la falta de adaptación en el ambiente que lo rodea y muchas veces la poca comprensión de los profesores.
En algunos casos el hecho de que un niño tenga sea ciego no es la única causa de que no llegue a desarrollarse completamente si no que lo es también la falta de estimulación por parte de los profesores y capacitación en el trato. Muchos de los niños ciegos que estudian en colegios especiales lo hacen porque en su entorno familiar tienen problemas o porque han pasado por la educación integrada y no se han adaptado. Y es que la escuela especial ha conseguido integrar con bastante éxito a sus niños. Hay niños que debido a sus malos resultados escolares salen de escuelas regulares con proyectos de integración para entrar a escuelas especiales de ciegos. Se da el caso de muchos niños que pasan de la educación integrada a la específica teniendo como causa de sus malos resultados escolares su problema visual y la falta de adaptación al centro, pero en muchos de estos casos el fracaso escolar persiste, demostrándose que el problema no es la vista sino los recursos aplicados al niño u otros problemas asociados.

Ahora bien, se debe tomar en cuenta también, que la intención de las escuelas regulares con proyectos de integración es resguardar el principio de normalización en nuestro país, dar las mismas oportunidades a niños videntes como ciegos y que convivan todos en una sala común. El proyecto apunta de igual medida a que exista una diversidad de necesidades en una sala de clases como también una diversidad de características individuales entre todos los niños. La integración en si quiere lograr que no exista la discriminación por parte de los niños sin problemas hacia los niños ciegos o que posean cualquier otro tipo de discapacidad, quiere lograr la convivencia en si para que aprendan a compartir todos por igual y que el niño con ceguera u otra discapacidad se sienta uno mas en la sociedad y se desarrolle plenamente, esto quiere decir integrado no solo en un establecimiento si no que en la sociedad.
Ahora bien, de qué sirve la intención, si finalmente el establecimiento educacional regular se beneficia económicamente al recibir un niño integrado, se hacen llamar integrados y promotor de ayuda para todos los niños por igual, pero no es real, porque no tienen los recursos necesarios que debería tener un colegio para atender a niños ciegos; los profesores no saben cómo tratarlos ni solicitan capacitación para hacerlo como corresponde lo que termina por recalcar aún más la discapacidad del niño, se le mantiene en la misma aula pero sin progresos y termina frustrado y sintiéndose incapaz de ser igual a los demás debiendo retirarse y dirigirse a los centros especiales.
Nuestra obligación como sociedad y una obligación del estado es dar apoyo fundamental a niños con ceguera o discapacidad para así lograr una favorable integración en nuestro país, pero en primera instancia es necesario que las escuelas regulares no tan solo cumplan en integrar a niños ciegos sino que cuenten con profesionales calificados y capacitados para tratarlos, que cuenten con el apoyo de centros específicos para que la intención de integrar vaya más allá del beneficio económico y ser reconocidos, es decir el propósito es que logren el desarrollo intelectual y social de un niño con ceguera. También debe haber una atención temprana por parte de especialistas como fonoaudiólogos, kinesiólogos, psicólogos o terapeutas en el apoyo a los niños ciegos o con problemas sensoriales debido a la plasticidad que tiene el cerebro en el menor; cuando esto ocurra habrá una mayor estimulación.

A modo de conclusión podemos decir que existen niños con necesidades especiales que con una estimulación temprana adecuada se les permitirá acceder a programas de integración en los primeros años de escolaridad. Sin embargo, otros niños requieren de una mayor atención en la etapa preescolar y que esta continúe en la etapa escolar en escuelas especiales, para que posteriormente, si es posible, se puedan integrar.
Uno de los aspectos más importantes en la educación de los niños con discapacidades visuales es conseguir que logren una autonomía personal que les permita, con el paso del tiempo, alcanzar el mayor grado de independencia posible para que participen activamente en la sociedad y puedan luchar por lo suyo. En los avances que se logren en la estimulación temprana, la rehabilitación, la integración familiar, escolar, social y laboral estará la clave para conseguirlo.
Parece claro que si la educación es importante en personas sin ningún tipo de dificultad añadida, en el caso de los niños ciegos cobra especial relevancia. El desarrollo personal de estos niños está vinculado a las oportunidades que la sociedad les quiera dar.
Finalmente, lo fundamental reside en que más allá del potencial de cada niño, es que a su alrededor encuentren el respaldo, el estímulo y los medios necesarios para construir su plenitud. Es imprescindible que cada integrante de la sociedad construya una mirada individualizadora y comprometida que permita rescatar al individuo de la masa impersonal que el ideario colectivo desinteresado o desinformado edifica de las personas con discapacidad.

Mackarena Vergara Inzunza.

[1] Según RAE: 1Total privación de la vista. 2 Especie de oftalmia que suele dejar ciego al enfermo. 3 Alucinación, afecto que ofusca la razón.
[2] Rosa Rivero: La investigación sobre educación especial, capítulo IV, 2.2 alumnos con necesidades educativas especiales, 2.2.1.2. discapacidades visuales.
“LA INCLUSION DE LOS NIÑOS DISCAPACITADOS A LA SOCIEDAD”

Maryorih Escobar Muñoz

Durante años, varios países han luchado por un mismo objetivo, el de obtener una Educación para todos por igual tratando de derivar todas las barreras existentes como es el caso de la discriminación hacia los niños y jóvenes con alguna Necesidad Educativa Especial o discapacidad. Por esto han creado diferentes decretos o documentos que defiende esa postura en los cuales se pretende la inclusión de aquellos en las escuelas regulares para desarrollar mejores aprendizajes junto con los demás niños, pero ¿Qué es la inclusión escolar? y ¿Contra que lucha nuestro Gobierno? A modo personal, puedo definirlo como el derecho de las personas con discapacidad a participar en todos los ámbitos de la sociedad, recibiendo el adecuado apoyo que se establece en el marco de las estructuras comunes de la educación; según el libro que lleva el nombre de “Inclusión” éste es un proceso de desarrollo que no tiene fin, ya que siempre pueden surgir nuevas barreras que limiten el aprendizaje y la participación, o que excluyan y discriminen de diferentes maneras a los estudiantes. No cabe duda que la diversidad es fundamental en este contexto porque con ella todos los niños/as aprenden juntos bajo las condiciones que les garantizan el desarrollo de las capacidades esenciales para su participación e integración social, asegurando la igualdad de oportunidades (Consagrados en diversos tratados internacionales, particularmente en la Convención sobre los Derechos del Niño ratificada por Chile en 1990).
De cierta manera, nuestro Gobierno ha logrado mejorar las diversos ámbitos que eran obstáculos implantado nuevas tecnologías que facilitan el aprendizaje, por ejemplo en el caso de los niños con problema visual se le ha otorgado el sistema braille, también ha capacitado a profesores, a especialistas y hasta funcionarios del Mineduc, quienes aprendieron el lenguaje de señas para poder atender a los niños con problemas auditivos, entre otros.




Pero a mí parecer al Gobierno le falta mucho para lograr la absoluta inclusión de los niños y jóvenes con discapacidad a la sociedad, ya que esta es una de los grandes obstáculos que debe enfrentar el Estado, porque la verdad es que somos discriminadores aunque no lo aceptemos, por ejemplo en el momento que miramos en menos a los jóvenes de hoy en día por su apariencia, cuando hablamos mal de las demás personas por algún defecto, cuando no respetamos la opinión de los demás, cuando descalificamos por el estilo de vestir, por clases sociales o la forma de hablar, por sus creencias, ya estamos siendo discriminadores; yo he tenido oportunidades de presenciar como son discriminados los profesores con problemas visuales que buscan la oportunidad de trabajo, al igual que las personas homosexuales, pues bien, es desagradable por la forma como se les mira ,como los menosprecian, como los tratan , realmente me duele. Por lo tanto, defiendo la postura de los Gobiernos que quieren lograr una Educación para todos por igual sin ninguna discriminación.
Por estos motivos deberíamos, pensar y reflexionar antes de hablar y de no actuar de manera indebida porque lastimamos a las personas sin darnos cuenta, así nuestra sociedad lograría dar vuelta la página volviéndose más grata, igualitaria, respetable y sobre todo más comprensiva lo que facilitaría la inclusión de los individuos con una discapacidad, que son los más perjudicados por su déficit o discapacidad.
Otro punto que debería seguir perfeccionado el país en conjunto con otras Instituciones y Organizaciones son las infraestructuras de los Colegios, Liceos y Universidades, instalando como por ejemplo: ascensores, escaleras especiales para inválidos por nombrar algunos cambios, así no sería una barrera para el ingreso de los discapacitados, ya que es uno de los problemas existentes, es evidente que solo observamos nuestro entorno y no logramos darnos cuenta de los pocos que hay o simplemente que no existen.





Legítimamente, el Gobierno trata de entregar la mayor cantidad de herramientas, recursos y medios para sus aprendizajes, ¿Pero pensará en el futuro de aquellos niños y jóvenes?, ¿Qué pasará con ellos?
A decir verdad, me lo he cuestionado en varias ocasiones, ya que hasta el momento el Estado ayuda a los discapacitados que cursan la Educación media y no a los de Educación superior, incluso es difícil ver a un joven discapacitado en los liceo como ocurrió en mi caso, que durante los cuatro años que corresponden a la Enseñanza media no tuve la oportunidad de tener un compañero con alguna dificultad ni siquiera en otro curso y ahora que estoy en la universidad es lo mismo, pero si he visto algunos en otras carreras, sin embargo, son muy pocos. De este modo, son un número muy disminuido los que terminan la secundaria e ingresan a la Enseñanza superior, por lo cual se le hace muy difícil tener un trabajo o un cargo, ya sea por la discapacidad y por la discriminación de sociedad nombrada anteriormente, en consecuencia depende y dependerán totalmente de sus padres y familiares, pero cuando éstos ya no puedan ayudarlo ¿Que será de ellos? Estarán a la deriva, al margen de la sociedad y será uno más de las personas que vagan en las calles pidiendo dinero e ignorado por la gente. Personalmente, espero que esto no ocurra, que me equivoque y que el Gobierno logre estar más atento con las necesidades futuras de aquellas personas y niños.
Esperando que algún día cambien las situaciones, pensamientos, y acciones de nuestra sociedad mejorando la inclusión de todos los niños y jóvenes en la Educación y el que se le otorgue el debido respeto hacia su persona, además que en su futuro se le presente oportunidades laborales. Todo esto con la participación y colaboración de cada uno de los individuos que forman nuestra sociedad con respaldo de nuestro Estado siempre cuando logre constituir planes de mejoramiento de la infraestructura de los recintos educacionales e imponga más leyes para que no haya discriminación y que formen empleos adecuados para los adultos o jóvenes discapacitados, porque todos tenemos las capacidades y virtudes para ser grandes personas.


Carrera : Pedagogía en Educación Diferencial
Año : 2010